1.25.2010

Promesas


La noche que me dijiste que no tuviera miedo, que eras una buena elección.
Jugamos tanto, pero tanto, que necesito saber con certeza cuanto tiempo pasó, cuánto tiempo sumamos, cuánto tiempo perdimos. Necesito saber qué año nos atrapo y cual nos libero. Y necesito que me expliques en que confiar ahora. Porque sinceramente ya no quiero recordar, ya no. Me divertí, si, ya no.
Me equivoque, en muchas, muchas ocasiones. Pero también tengo la seguridad de que el nuestro era un juego de dos.
Quizás me desconcentre, me perdí, porque no sé qué es lo que paso, con vos, conmigo, con esto.

Interminable

Si tenemos un plazo de bienestar, si mantenemos la emoción, dar periodicidad y garantía a los encuentros seria un serio atentado al destino. Seria arriesgarse casi en un papel suicida.