9.27.2010

Para ahogar los tiempos que ya nunca vendrán


Ella era dibujante y de escaza autoestima.
El andaba por la vida con un adorado ego rebalsante.
Y forjaron una fugaz historia dentro de un mar oscuro de relatos pasados y futuros.
Ahí estaban, ni dentro ni fuera, ni arriba, ni abajo, solo ahí estaban hace ya varios años.
Desencadenando huracanes justo al lado de el lugar donde una pluma transcribía.
Puros actores ellos dos de esa historia que amenaza tras amenaza pudo demostrar su poder de estar peor.
Pero a pesar de todo algo o muy lóbrego o muy magnifico los invitaba a reencontrarse.
A pesar de que bien claro tenían el hecho de que ni antes ni ahora ellos se correspondían.
Y así fueron, entre lunas y algunos soles, menos que nada.
Victimas de su destino errante que al recordarlos los azotaba.

Volviste a esa miérda


Y es verdad y no es raro que esta vez hubiera una posibilidad increíblemente enorme de arrepentirse, tal como la última vez, igual a aquel día en el que me prometí que nunca se repetiría. Casi confirmado esta. Al igual que tu típica y enfermiza ausencia, brillas, siempre en cualquier situación extrema o normal. Porque a vos no te importa nada.
Y decido, con el fin de hacer bien a diversos factores, después de entrar en su trabajo y verla, ahí, compartiendo tú futuro. Y decido, pensando que me podría tocar y ¡que descarado seria!.
Decido porque alguien tiene que hacerlo y porque con estas condiciones me rehuso a jugar, aunque sea lo que siempre espere, aunque haya sido, después de meses de puro autismo. A pesar de que entiendo que para mí, después de la insistencia y el “déjame hacer un tiempito”, seas mi canción matutina y mi éxtasis y al mismo tiempo mi agresividad, ideas de destrucción y mi ansiedad.
Y un dia, después de mucho tiempo, después de mucha comprensión, vuelvo a entender tu estupidez, gigante. Vuelve mi bandeja de entrada a ver el silencio de mierda que tanto odia, vuelve a descubrir que nada, en absoluto, alguna vez va a servir o/y funcionar con vos o siquiera a tu alrededor. Considerándote como una enfermedad y teniéndote lastima, desaparezco con muchas ganas de que no vuelvas y con el aviso de lo peor, si esto alguna vez, vuelve a repetirse.

Donde habita el olvido II

Y me enloqueció completamente darme cuenta la magnitud de esto, diecinueve años cargabas en tu espalda cuando me diste el primer par de promesas traicioneras. Y hoy, después de tres años eternos, después de tantas cosas, ahí estábamos, volvíamos a encontrarnos por una razón o por otra con las mismas limitaciones que en aquel entonces. Yo no se porque, no se como es que vivimos tanto, como es posible haber tenido conmigo al mejor maestro, a lo mejor que me paso jamás.
No entiendo como mi crédula insignificancia lo hizo eterno para conmigo.
No entiendo que paso, que esta pasando, y obviamente no me doy una mínima idea de lo que puede llegar a pasar.
Como esto cambio tanto, como maduro de la mano del tiempo, como en medio de una mentira, como hicimos para conocernos.
¿Qué quiero? No quiero ataduras.
¿Qué quiero? Es que no lo sé.
¿Su nombre? Emilia tal vez.
“Las cosas estaban mal desde lo que paso con vos”. ¿Cómo puedo ser parte?, ¿Cómo puedo simplemente ser en medio de este huracán?
“Equivocados estuvieron siempre”. Estuvimos, porque si caemos, si nos vamos, el lugar es de dos. Y la verdad siempre es un placer equivocarse junto a él.
No voy a callar cuando tenga que admitir que él es la única persona con la que puedo sentarme y discutir. Las palabras grandes y las relaciones no son para mí, tampoco para el, lo sé. Y tengo tiempo, todavía para esperar a que él lo descubra. Y el tiempo paso y fuimos el y yo nada en ninguna ciudad.

9.22.2010

Donde habita el olvido I

Todo fué al estilo de siempre, sorpresivo. No contaba con la garantía de poder verte, tal como lo hacía dos meses atrás. Pero quizás en la soledad de nuestros aburrimientos logramos finalmente coincidir. "No nos puede ver nadie" dijo y caminé por una callesita de tierra un diecisiete de agosto. No recordaba esa tensión. La espera y mis labios consumieron un cigarrillo y mi paz era implacable, siempre fuimos los conocidos más extraños.
Llegaste y dejé mis imaginaciones para hacerme saber que realmente el que me buscaba, el hombre de campera negra en el asiento de al lado, eras vos, él.

Mate para tres

Acostumbrada a la pasión por las combinaciones errantes y sentada en la cama sin prestar una mínima atención a aquella maldita y traicionera TV, pensaba.
Y sabía que a pesar de cualquier fantasía incompetente lo quise y nunca nada pudo ir más allá, simplemente no estaba en nosotros ni escrito en ningún lugar, no estaba en nuestra esencia de filósofos reprimidos por el mundo.
Creo que los celos contenían algún misterio y quizás hasta alguna extraña razón.
Pero no dejaron de ser insignificante, porque siempre cuando tengamos que callar, cuando sea el momento, vamos a seguir siendo uno, como resultado de la fusión de tres elementos.

9.14.2010

Dos días en la vida

Y es que soy precisamente lo contrario a la magnificencia, nada especial.
No soy espectacular y eso esta bien para mi.
Pero francamente y sin vuelta alguna me irrita lo perezoso de la suerte que no despierta.
Francamente soy, sin tanto.
Simplemente no soy nunca la primera y por eso la incertidumbre de no tener lugar, por lo menos aquí, donde alcanzo a ver, con imperfección y censuras.
Sin respuestas, siempre, sin preguntas, jamás.

9.08.2010

Implacable Paz

Y no merece pánico ni desesperación la eventualidad de que el destino, místico e impreciso, haga posible uno de los pocos pequeñísimos errores. Esos, los más hermosos, los más increíblemente humanos. Esos, que revuelven cualquier esencia y cualquier destino y ponen la cabeza patas al cielo. Los mas eternos y a su vez los mas trágicamente mortales.
Esos, errores preciosos, magníficos, esos tesoros temidos por muchos pares, los incondicionales.

Todo menos esos paraísos

La verdadera aflicción, la preocupación pura que invade los acostumbrados huesos, esa es provocada por los laberintos mentales no tan comunes de cada ser.
No encontrar una digna salida o tener que obligadamente emitir elecciones con base en el conflicto, por la presencia de la inseguridad, eso es difícil. Si nacen y viven con esa base, conflictuadas serán por toda una eternidad.
Poner los dos pies en un auto o que hagan hincapié en discapacidades de razonamiento. El simple y traicionero hecho de sentarse en la cama pensando en nombre para una próxima flor.
Tener que elegir si quedarse o fluir, en escribir o no escribir, en confiar en un par de virtudes o encarcelarse en una celda oscura y sin fin en presencia de las desilusiones.
Tener que adivinar cuán lejos pueden las cosas llegar o si lo éticamente correcto es la inmovilidad.
Vivir sin percatarse en el morir. A pesar de estar siempre a un paso del mar.