9.25.2011

La verdad es que fuiste viento en mí, fuiste lluvia, la misma que fué sin ser esa tarde de pasto, pero en mi cabeza habita un segundo, después de hablar de todo y de nada como si la vida no estuviera pisándonos los talones, dónde fuiste magia armada hasta los dientes de paciencia.

Valentina, soy.

Ay pobre aquella mujer que desde aquí en las afueras logro sentir. Esa que un día lo dejó todo y con todo me refiero simplemente a ese extraño cuaderno, puerta camuflada a un universo contradictorio, pues era su talento si es que así puede decirse o pensarse siquiera.

Yo no sé, dónde fue, pero en un eterno momento se perdió rodeada de esa luz bastarda, es que retrae poco a poco las entrañas, que quema las pupilas, las retinas, ese sí que era un mal real para ella porque era en la oscuridad dónde iba y venía, sabía cómo, dónde, cuándo y por qué, si es que esas cosas son posibles de saberse.

La realidad es que por un largo instante ella desapareció de si, básicamente era un personaje sin guión ni cámaras, sin públicos ni miradas, sin elogios ni críticas, ya no era nada de lo que por suponer alguna vez habría sido.

Hasta que volvió a reflejarse nuevamente ahí dónde no existían ni importaban los espejos.

Andábamos para no

Prefiero la sombra, y no es preferir sin razón, la prefiero porque me cubre, porque atenúa los maullidos de Ventana, que exige manos y juegos desde el otro lado de la ventana y también por el opaco de tu lapicera celestona, que un día de sol y cartas, de chinchones ganados y perdidos, de timba, me pediste que conserve, simplemente para asegurarte de recordarme que para nosotras existe el mismo intercambio, que permanecemos ligadas, como las figuritas de colección, como cuando es necesario dar y recibir, recibir y dar, o mas precisamente ambas cosas en simultaneo, recurriendo inevitablemente a la magia intangible de nuestra suerte, como sacándole la lengua a las reglas de linealidad de la palabra misma.

Lo cierto es qe la perfección se mudó de ambiente, lo cierto es que el tiempo todo lo modificó y también muy cierto es que no se para dónde huir, contra que pared golpearme, cuanto mas fuerte debería pellizcarme, lo cierto es que ando enceguecida, camino con el olvido de tus pies pequeños, con el delirio y la duda de tu piel de un blanco abismal, con la pregunta en tus ojos, con el llanto en tu boca, con el reclamo de compañía, con el miedo a todo, a esa nada misma, la nada que por buscarle sentido es un vacio irritante y ensordecedor.

Y la verdad es que lo sé, lo sé y te lo dije, ya sé de tus silencios, sé de tus pretextos, de tus cuentos, del fin de tus idas, del propósito de tus venidas, sé lo que quisieras escuchar, sé lo que no soportarías, sé lo ínfimo y también lo obvio, la realidad es que de todo eso sé, incluso antes de que aparezcas en escena, antes de que agarres o siquiera pienses el discurso.

La lluvia ya advirtió el cambio mi amor, me lo susurro y yo tuve que gritártelo bajo el chaparrón, ahora nos toca correr por otros senderos para volver a encontrarnos, después de este malentendido espiritual, en el cual la magia huyó, en el que la magia fue a esconderse con la pretensión de ser encontrada y acompañada cual sardina enlatada, como un mero juego de niños de interiores abstractos que no fueron corrompidos, pantalones sucios, espíritus curiosos y cordones desatados, este es el mero hecho, de simplemente forzar la nueva búsqueda, la nueva y madura magnificencia propia de tu pie, el nuevo sentir que partió de los viejos suspiros a la hora de hacer el amor, a la hora de escapar del mundo, de burlar la realidad cuando se encuentra taciturna y distraída a causa del tiempo.

8.30.2011

Así siento, así me pregunto, cada vez que me despierto, cada vez que salgo a ver, hurgo y hurgo en mi cabeza buscando el día, ese maldito y horrible día en el que dejaste de creer en mí.
Ese día en el que perdí mi lugar, perdí nuestro tiempo, lo perdimos todo.
Desde ese día me golpeo contra todas las paredes que encuentro, para ver si detrás de alguna habita la culpa.
Si supieras que lo siento de sobremanera, en cada ir y venir, la verdad es que morí en el comienzo.

8.21.2011

Vidas de vino

Que si de beber vino por sangre se tratara, millones de cuerpos se saberían hoy secos, así sin más, casi como un exterminio masivo de dioses, quizás en horas del almuerzo y también de cena y no hablo de últimas horas. No, en absoluto.
Ese vino que guardaba significados tal vez mágicos de procesos estrictos y duraderos, casi primitivos, de cosechas y de vientos, de pizadas, de manos gastadas, hoy es desvirtuado ferózmente producto de los años, de las bocas, de las almas, que se embeben, que se llenan indiscriminadamente. Ese mismo vino, es el que habita en cada arruga de sus cuerpos.

6.13.2011


"Es que no hay a quién culpar, no hay necesidad, pero adentro los cuestionamientos quedan. Cuando falta la imprescindible contradicción que a mí por lo menos me hace, me destruye, me conforma, me rebalsa, esa problemática confusión que traen consigo las contraposiciones, las comparaciones. Que la paz que en vos genero no se compara con la adicción a la piel, con esa pura necesidad que en mí gracias a vos, a tu cuerpo, a tus manos, existe.

Quizás sea poesía y quizás no basta, quizás sea y no. Quizás no alcance darte eso, darte estabilidad y la seguridad de que las noches en las que tengo la posibilidad de compartir tu cama sueños horribles no van a perseguirte en lo más profundo. Quizás quiero que veas también la locura que inunda mi ser en el mero roce, en tu simple fragancia, en mi imperfecta incapacidad de poder ocupar ese lugar, de poder invocar la ceguedad del ir y venir necesario, el grito de las respiraciones. Es eso lo que perturba, lo que quisiera escuchar.

Que sientas como yo el desgarro más profundo y más bello, el llanto, la risa, la necesidad, la adicción, la locura, la miel, de vos en mí. Y si ese sentimiento realmente existe aunque sea un segundo, el mundo que conocía desaparece, porque es sólo sed eterna, la que invade, la que contra la preferencia de tranquilidad me mata horriblemente."

El tiempo se esfuma, poco a poco. Entra en mi, en nosotros, cuando los días ya no están. Cuando decimos, cuando venimos, cuando planeamos. El fin, el fin de la queja precisa, el fin de aquel magnifico tiempo libre para hacer cosas impensadas.

Los años que pasan, que se adentran, que se suman, ahí en nuestras espaldas. Bello, bello, pero qué bello.

Es esta vida en la que corremos cual sueño, esta vida de altos y de bajos.

Ay y esos futuros que no se saben, que ni se imaginan. Quién estará allá o acá, en ningún lado. Quién será eterno. Cuantos rumbos se desatan, cuántos factores tocan las puertas, los timbres, las campanas. Vienen por nosotros, ella viene a llevarnos, a incentivarnos a volar.

Y en esta instancia ya no depende de nadie. Cuánto misterio se esconde en esta nueva niebla, en este nuevo desorden de pensamientos, en este nuestro nuevo y glorioso miedo.

Tengo que decir que este lugar ya no es, sin, sin magia. Estas tardes de un invierno que se asoma, tardes sin sentido.

Y la cabeza, la cabeza mata, retuerce. Las sensaciones, la falta del calor perdido que habita finalmente en aquel otro lugar, dónde estas.

Y ya muero dónde vivo, muero en la distancia, en la ausencia de ese papel tuyo que es necesario. Pero es mejor cerrar los ojos, soñar que nada de esto pasó, soñar que nada de esto me carcomió la personalidad a lo largo de los años. Soñar que nunca me faltaste, que no sos el materialismo reencarnado, que me recordás como en los inicios en los que estuviste presente, que te interesa verdaderamente, que te percatás del desorden que habita entre nosotras. Es mejor así, ver quemar todas esas palabras que salieron de vos durante tanto tiempo, ver como se hunde la frialdad que entrenamos con tanta precisión. Ver las cosas en su lugar, por favor.

Tranquilidad es saberme tranquila que como creo y genero disturbios continuos, culpas que cargo, que como creo todo aquello puedo vivir la antítesis, muy dentro, muy dentro. Puedo pensarla, pensarte, integrar tu imagen a todos esos momentos en los que permaneciste ocupándote de cosas importantes mientras los años y las marcas pasaban y quedaban, construían, el miedo, el vacío. Maldita, maldita seas cabeza por no borrar, por no poder seguir.

No es hablar










Y no es hablar de una cama destendida, no es hablar de méritos o de reconocimiento. Es simplemente una perspectiva de marginalidad que en su ser tiene lineamientos necesarios e indispensables. Es como esto que, a pesar de las denigraciones, los complejos de inferioridades y la psicología patológica, en nosotros habita. Tal y como detalles que se dan por sabidos, tabúes, pelotudeces al fin que existen y flotan en una realidad que los alimenta, que los incentiva a vivir, a ser implacables, a ser pilares, y no, en realidad sabemos que son aquellas otras cosas las fundamentales.

Esa represión instalada en el desconocimiento, el mal uso de la información. Y son vueltas y vueltas, giros, maniobras. Para terminar preguntando al final, después de haber hablado de parámetros y de funciones que son la página principal del diario de nuestra vida personal, ¿a quién más que a mi le importa quién yace en mi cama?

5.23.2011

Es verdad que lo que prima es el ser en su estado puro, así es simple, nada de vueltas, nada de poder, nada de conveniencias, nada, el ser es, somos y es eso lo que no se debe olvidar. Dentro de lo que se debe, de todo eso que se debe, que se tiene que.
Y las máscaras, vuelan, se caen, siempre, no se dura en la mentira. Nunca, porque a final de cuentas no es lo correcto.

5.13.2011

No vengas, no vengas con habladurías. Porque las tengo grabadas sí, todas esas mil y un eternas razones. Para ser o dejar de serlo.
Y esto ya es un circo donde los enanos crecen de a poco, dónde todo se ve.
Pero lo más gracioso es que no nos queda mucho tiempo.
Ya, ya, ya. Pido gancho, de esta manera no, por favor, perdón y gracias.
Me las sé todas ya. Los veo, adivino, acierto.
De esta manera es imposible vivir. Así, simplemente, cual títere. Sí, sí.
Mujer cual títere, no me lo niegues, yo te agradezco pero no tenés tiempos.
No tenés tiempo para crecer ni para dejar crecer.
Pero el mundo si, tiene, sigue y me da.
Y es una lástima por vos, en esto no hace falta que te acompañe.

Yo no sé, hay sogas que tiran de a poco, hace tiempo. Hay situaciones que me retuercen que me silencian y quizás eso sea malo. Antes, ahora y siempre.

4.13.2011

La noche al revés


Es así, todos los días asoma la noche patas arriba, esa noche que por costumbre se ignora con el sueño casi siempre. Esa noche que por costumbre, sobre que esta patas arriba se tira por la ventana.

Esa noche que yo miraba, que yo cuestionaba desde la ventana un día de abril. Miraba lo que se alcanzaba a ver desde la altura del tercer piso, escuchaba la música ajena, sentía el frío que nada podía hacerme. Añoraba la compañía a veces, la verdadera, esa, esa que los sordos se niegan a ver. No añoraba una casa llena de gente, necesitaba una casa simplemente llena. Llena de todo lo que quisiera, llena de noche.

En fin, las cosas seguían este curso, que no era su único. Y yo volaba a la libertad que como la noche, por fin se estaba asomando.


Es a esta hora del día, cuando me puedo finalmente sentar, estirar, relajar. Es a esta hora del día cuando me apetece escribir y es a esta hora del día también cuando las ideas que había reformulado durante un día de calor insoportable se esconden en una cueva, se caen a un pozo. Un pozo como el de mi sueño de antenoche dónde mi bisabuela manejaba un auto en el que iban también mi abuela, y su hija. Eran cuatro generaciones sobre las mismas cuatro ruedas, encerradas en el mismo ámbito. Pero yo reía, mientras mi abuela atravesaba con dificultad y un humor perspicaz inmensos pozos. El auto zigzagueaba y la rancia mujer miraba hacia adelante entre quejas.

Las risas seguían entre nosotras, la antigua y la joven, yo cuidaba su vista hasta que me percaté que el donaire no se contagiaba a las otras dos mujeres, me distraje y el auto cayó al río. Empezó a hundirse entre el agua, a llenarse, pero todas guardábamos calma.

Cuestionarios de una tarde anunciada

El porqué esos trapos sucios, rebosantes de olores, de olores en general, los remitían a su lugar. Ese lugar que en realidad estaba en todas partes y a la vez en ninguno. El porqué del aferrarse a él, para llenar, para conformar al cuerpo, que anhelando fragmentos pedía tanto. El porqué de todo esto, de toda esta psicología histérica, de todo este llanto. Cuán escondido ese porqué estaba, esta y va a estar, porque en realidad es tan claro. Es ese traspié de la historia, de articular personas dónde no corresponde. Es esa mínima y exquisita equivocación, de parir interfectos que tiempo después van a necesitar un trapo sucio, lleno de los olores y la tranquilidad que les falta. Esos que después quizás encuentren la cura en un lugar polémico a una distancia humanamente dura de soportar. Pero que a pesar de todo va a ser perfectamente coincidente, merecedor de aplausos y agradecimientos infinitos, inmortales. Porque a pesar de todo va a ser el cable a la utopía, el puente a la magnificencia.

Como ella.

4.07.2011

Hay cosas que suceden cuando uno no mira. Convengamos que la atención es algo delicado. Convengamos que el mundo es tan inmenso, es tan eterno para mirarlo con sólo dos simples ojos. Hay tiempos que se pasan, hay miedos que surgen de la oscuridad, hay miedos que nacen, hay locuras que imploran ser escuchadas. Hay vida. Hay vida en muchos afortunados.

Hay cosas que brotan, desde la tierra, desde su medio, ese medio profundo, ese medio desconocido, mientras uno se sienta con la intención de ser empapado por una buena canción.

Hay cosas que no se saben, que se ignoran, por el simple hecho de elegir no querer saber. Hay elecciones ciegas después, y quejas, ¡ay! Miles de quejas por esos que en su esencia preferían la mediocridad.

Hay voces, voces que asienten, voces que desentonan, voces que te consumen, palabras en realidad, que son huracanes que amenazan, que debilitan.

Hay opiniones, monólogos, hay expectativas, que se tiran, se desdibujan, se queman, se mueren, se entierran, se pisan.

Hay una persona que responde. Y por suerte en cualquier cartera, hay un cigarrillo.

Hubo una vez en la que un hombre despertó, por la mañana, teniendo recuerdos casi vivos y nítidos de lo que quizás en medio de la noche había soñado. Esta viveza, esta cercanía, esta conexión que habitaba entre dos universos, la confusión, lo tenía intranquilo mientras rezongando levantaba su cuerpo todavía adormecido. Era como las realidades planteadas por Cortázar, dónde ambas perspectivas eran casi innegables. Dónde indios conducían motocicletas, dónde mujeres ahogaban su cuerpo en ríos. Quién sabía en esta inmensidad lo que esa otra realidad tangible significaba. Sólo quién se percatara, de eso está uno más que seguro. Sólo quién quizás con una locura obsesionada palpara esta duda.

Pero el sin embargo siguió con su rutina matutina, siguió con las tareas comunes que este lado de la vida le planteaba, quizás anhelando volver al sueño, del que no habló siempre anhelando.

4.03.2011


Existe ese instante en el tiempo en el que una sequía descomunal recorre los diccionarios, un bozal encarcela el habla y un par de sogas amarran los dedos.

Que pila de segundos más desfachatados. Y vos por ejemplo, vos que te sentás, que dormitas, en cualquier espacio, en esta atmósfera, vos estas gritando adentro. Un adentro profundo, lleno de barreras.

Entonces miles y millones de muñequitos que habitan tu cuerpo empiezan a ir y venir, a correr, a saltar, casi ahogados. Entonces ya en la noche dónde es preciso volar aprovechando el equilibrio del aire, el mundo se torna otro desconocido, entonces es ahí donde un cigarrillo consumido confiesa murmurando que aquello prohibido por lo que tanto uno anduvo no es más que su propio adjetivo.


Es así, lo acepto Juana, existen millones de trastos que aún ni con lavandina logro esclarecer. Pero es así, ya es moneda corriente para mí, eso y muchos otros detalles, como prevalecer siendo habitué del bar mugroso de la esquina durante ya ni recuerdo cuántos años. El tiempo pasa y de qué manera querida.

No obstante yo me quejo y me quejo sabiendo que en mi cabeza está más que asimilado el hecho de que mis manos son las inventoras, las labradoras del camino que me toca.

Y así escribo y escribo textos que, rotos y estropeados jamás van a llegar a parirse como merecen. Jamás van a ver el sol ni la inmensidad. Pobres ellos, que por ser creación me convierten en creadora, que yo por ser creadora los convierto erróneamente en mi imperfecta y frustrada creación. Pobres ellos que ni culpa tienen de yacer en estas páginas, agarrados con alambres, pegados con saliva. Quizás si pudieran, si tuvieras patitas, las palabras disimuladamente se ocultarían, tras alguna que otra piedra, tras algún que otro lápiz, quizás hasta dentro de mi cartuchera.

Y entonces, incapaces de que eso suceda, caen en el tarro, caen en la hoja y en la lista de mis víctimas.

3.24.2011


Simplemente la cabeza, y las ideas que se revuelven.
Que corren alrededor de una habitación con las paredes empapeladas de indecisión.
Que van, que vienen, que bailan libres en terrazas inmensas.
Que caminan en fila india a un paso de su propio abismo.
Que renacen y que hartas estallan.
Pero en fin es simplemente una cabeza.
Y mejor va a ser que todo lo que viene con ella se guarde en aquel cajón.
Que de paso no es diminuto.
Donde uno suele dejar ciertos aspectos indispensables que son reemplazados por costumbres endebles.

3.22.2011

Con mis manos haré brisa para que no

Y si yo algún sábado por la mañana despierto a tu lado, casi enrollada, admirándo la luz de tu piel. Admirándolo todo.
Con la sensación de haber llegado por fin al lugar por el que tanto corrí, por el que tanto cambié.
Con la intención de quedarme, hundirme y que me tomes con la sola condición de amarrarte, con ganas esta vez, con la condición de estar en tu cabeza sólo porque necesitas invocarme, para luchar contra la sombra por la que nunca gritaste.
Y si yo te escucho respirar, te escucho hablar y si yo te siento, si sólo te siento, tu ritmo, tu olor, tu ir y venir.
Y si pienso y gracias a esto termino de desconocer de que va el mundo si es así como yo muero y más que nunca vivo.

3.15.2011

No entendés la magnificencia que habita en el despertar peleando a la noche y verte ahí completamente blanca, disfrazada de sombras, tirada en las sábanas.
Cualquiera puede hablarte de la sociedad,
de fines,
de comienzos,
de renacer,
de reencarnar,
de vivir,
de morir,
de traumas,
de llantos,
de lunas,
de política,
de sabiduría,
de capitalismo,
de negocios,
de revolución,
de esto de lo otro,
que sí,
que no,
que el bien,
que el mal.

Cualquiera puede decirte que no tengas miedo,
cualquiera puede mirarte y simplemente pensar que la locura conquistó tu cabeza,
cualquiera puede evitarte,
hundirte,
cualquiera puede abrir puertas y al mismo tiempo cerrar su cabeza,
cualquiera puede no entender,
cualquiera puede no aguantar,
cualquiera puede huir,
cualquiera se puede atar,
cualquiera puede crear autismo,
cualquiera puede callarte,
cualquiera puede desconocerte.

Cualquiera puede pensar lo que quiera y es fundamental en esta corrida.
Cualquiera puede encontrar lo que de verdad esté buscando.
Cualquiera puede ser, hacer, deshacer cualquiera.

No cualquiera conoce,
no cualquiera sabe,
no cualquiera pretende entrar.

Porque son pocos los que escuchan con interés.
Porque absolutamente todo, es así de simple.

3.09.2011

Tenemos que hablar. Se sientan en una habitación llena de una atmósfera vacía, calma. Cierran la puerta buscando aislar quién sabe que nuevo debate espinoso y sin embargo se alcanza a escuchar la televisión encendida desde el piso de abajo.
Ni los medios ni los aislantes deteriorados por la humedad del tiempo logran detenerlos, es que la azotea esconde tantos recintos. Oscuros y ciegos, olvidados, pasados latentes, claros, audaces, iluminados. Cualquier cosa que ellos quisieran encontrar diría, pero hasta donde pueda uno llegar.
Antes ya de ubicarse en aquellas sillas polvorientas y desacordes el aire se torna tortuoso en la lucha de los pasados ocultos. En la lucha de los rincones cerrados. Es que es un paradigma que simplemente le araña la piel por dentro al dueño de la duda y que quema al mudo y lo envuelve, lo ata con sogas persistentes y lo hunde casi perpetuamente.
Dolía tanto, el dolor era casi tan exagerado como ambos. Y casi que se carcomían los ojos buscando y buscando esa pizca de infelicidad enterrada en el cuerpo, esas marcas, invisibles a los ojos. El dolor se sentía, se olía, se dejaba ver, había momentos casi eternos en el que no permitía ser amordazado. Tenía que salir, tenía que llorarse, tenía que pensarse y pensarse, tenía que preguntarse y responderse, una y otra vez. Tenía inevitablemente que juzgar buscando víctimas y culpables.
Aunque escarbaban, las palabras que alcanzaban a resbalar eran producto de un puro entorpecimiento y obstaculización de un rincón casi amnésico. Y las risas intranquilas, las risas que daban por segura la develación del disimulo.
Iban a seguir asi hasta que la soga finalmente viera su fin. Hasta que la puerta se restaurara, hasta que las paredes siguieran la polvorienta melodía de aquellas sillas, hasta que las bocas se cansaran de tanto callar. Mientras tanto iban a entrar y salir una y otra vez de aquella indecisa habitación.

3.06.2011


Simplemente tengo que dejarla ser. Con su todo y su nada. Hundirse en mi cada vez que respiro, cada vez que miro, cada vez que siento.

Ella: Tenemos nuevos planes, las cosas cambiaron, aparecieron ideas, proposiciones, caminos alternativos que por más de que no apostemos a la seguridad de la cercanía debemos aprovechar. Quizás porque sí, quizás porque hace falta que un par de locos inconcientes anden sueltos, quizás porque tenemos más ganas de aprender a vivir que nadie, quizás porque tenemos la locura en nuestra espalda.


Él: Que lindo, yo tenía esa misma idea cuando era joven, pero bueno, sabés bien que aparecieron ataduras, responsabilidades y dije que trabajaría sólo un par de años en la cooperativa. Hace quince que estoy acá. Había pensado tantas cosas, quería irme en bicicleta en un momento.


Ella: Sí, eso es lo que nos mueve a correr por las dudas de que el tiempo nos apresure a echar raíces, antes de que la cabeza se canse de lo impredecible, antes de cualquier cosa. Pero, ¿a dónde querías irte en bicicleta?


Él: A Buenos Aires, igualmente mejor haberme quedado, mirá si la locura me atacaba allá, lejos. Me internaban en un manicomio.


Ella: La locura es hermosa y médicos hay en todos lados. Pero sí, el apoyo no se consigue en cualquier lugar, el apoyo es casa.


Él: Sí, por eso mismo. Vos no sabés si es hermosa la locura, yo sí.


Ella: Un poco de eso sé, dejame pensar que sé sobre ella.

A veces existen las épocas en las que uno pasa un lunes de marzo helado durmiendo en un auto, inserta en una charla de hombres que ríen, que confían, que hablan y hablan. A veces uno decide tomarse un minuto para brindar por un último primer día en un camino que marca para siempre.
A veces es una sóla y única vez, un solo último año, un solo respiro a causa de tantos recuerdos, tantas idas, tantas venidas. Un par de lágrimas que actúan de agradecimiento por lo que nos toca, porque nos haya tocado juntos y porque nunca termine aunque termine, porque el fin sea sólo el fin del camino que recorrimos tal cual lo conocemos.

2.25.2011

Cena de mar y vino

Valentina: Si, y eso fue en la época de la Elina vaya a saber quizás con algún alemán de este barco estuvo. (Risas)
Guillermo: No, si la Elina vivía en Santa Rosa para ese entonces.
Valentina: Para mi, te digo, que con alguno estuvo.
Isabel: Si, si la Elina enviudó y pepepepepe.
Guillermo: Pero ¿porqué hablás asi de mi abuela? Esta muerta, no se puede defender.
Isabel: Pero no le estoy faltando el respeto a nadie, yo me refería a que ella empezó a vivir realmente y a hacerse conocer después de que enviudó, es eso.
Guillermo: Pero no era de eso de lo que hablábamos.
Isabel: Pero al contrario, hubiera sido un placer conocerla para que me de un par de lecciones.
Guillermo: ¿Ves como es? Arma quilombos post mortem esta mujer.

Segundos antes, dirigiéndonos a Willy.

Isabel: Nosotros te picamos el boleto.
Valentina: Si, te sacamos el ticket.
Willy: Están hablando de un sentimiento mio, ¿cómo van a hablar de eso? ¿Que miérda saben ustedes?
Guillermo: No, yo no sé lo que sentís.
Willy: Miren, todo empezó cuando estaba comiendo pan con queso.

2.23.2011

Cuatro personas sentadas en una mesa, es de noche y finalizan la cena.

Hijo: ¿Porque a veces ella habla, dice exactamente lo mismo que yo sólo que unos segundos después, y su respuesta automáticamente cambia?

Esposa: Porque no son la misma persona, sus formas son total y enteramente diferentes por lo tanto también nuestra respuesta.

Padre: Lo que pasa hijo es que ella ya casi ni habla, entonces la situación se convierte en una suerte de logro de poder oírla.

Hija: Puedo decirte que hablo casi lo justo y lo necesario, a veces hasta se me escapan un par de palabras. El en cambio, habla, habla por las dudas, habla por si falta, habla simplemente.

Padre: Si, puede ser, igualmente hijo, vos sos más comunicativo.

Hija: Comunicarse no es hablar hasta más no poder.

Padre: Eso es verdad, pero igualmente él se comunica más que vos.

Hija: Callada, para variar, pensando. (Ahora resulta que soy una autista descarada)

2.22.2011

Vamos


Vamos que mis manos te llaman, invitándote a seguirme, invitándote a quedarte, quizás para siempre. Vamos que veo el sillón y escucho tu música que me colma.

Vamos que ya no existe el tiempo, vamos que ya nada existe. Cada paso que das siguiendo el camino que te marco desvanece mi mundo.

Vamos que te siento, que puedo agarrarte para que nunca me faltes. Vamos que tengo tu cintura y tus movimientos.

Vamos que alcanzo a oler tu piel mezclada con perfume, tu cuello, vamos que escucho tu respiración y tus palabras secretas en mi oído, vamos, que por fin volví a casa.

¿Quién?


Quién dijo, quién premedito que el río iba a tomar este camino. Que de tanto conocerlo se vuelve extraño, ajeno. Que la corriente se lleva perezosamente la libertad de los lazos ya desaparecidos, exiliados de nosotros, que como sedimento deja lugar a la incomprensión, a la intolerancia.

Quién no advirtió que lo que parecía infinito e inmedido de repente iba a desaparecer.

Pero es este río, el que hoy existe, el que hoy llega al mar sólo porque debe hacerlo.

El que después de la niñéz se separó por no tolerar trastos de el mismo.

El que después de correr verá los fantasmas de su otra parte fusionados y maduros en el mar.