2.25.2011

Cena de mar y vino

Valentina: Si, y eso fue en la época de la Elina vaya a saber quizás con algún alemán de este barco estuvo. (Risas)
Guillermo: No, si la Elina vivía en Santa Rosa para ese entonces.
Valentina: Para mi, te digo, que con alguno estuvo.
Isabel: Si, si la Elina enviudó y pepepepepe.
Guillermo: Pero ¿porqué hablás asi de mi abuela? Esta muerta, no se puede defender.
Isabel: Pero no le estoy faltando el respeto a nadie, yo me refería a que ella empezó a vivir realmente y a hacerse conocer después de que enviudó, es eso.
Guillermo: Pero no era de eso de lo que hablábamos.
Isabel: Pero al contrario, hubiera sido un placer conocerla para que me de un par de lecciones.
Guillermo: ¿Ves como es? Arma quilombos post mortem esta mujer.

Segundos antes, dirigiéndonos a Willy.

Isabel: Nosotros te picamos el boleto.
Valentina: Si, te sacamos el ticket.
Willy: Están hablando de un sentimiento mio, ¿cómo van a hablar de eso? ¿Que miérda saben ustedes?
Guillermo: No, yo no sé lo que sentís.
Willy: Miren, todo empezó cuando estaba comiendo pan con queso.

2.23.2011

Cuatro personas sentadas en una mesa, es de noche y finalizan la cena.

Hijo: ¿Porque a veces ella habla, dice exactamente lo mismo que yo sólo que unos segundos después, y su respuesta automáticamente cambia?

Esposa: Porque no son la misma persona, sus formas son total y enteramente diferentes por lo tanto también nuestra respuesta.

Padre: Lo que pasa hijo es que ella ya casi ni habla, entonces la situación se convierte en una suerte de logro de poder oírla.

Hija: Puedo decirte que hablo casi lo justo y lo necesario, a veces hasta se me escapan un par de palabras. El en cambio, habla, habla por las dudas, habla por si falta, habla simplemente.

Padre: Si, puede ser, igualmente hijo, vos sos más comunicativo.

Hija: Comunicarse no es hablar hasta más no poder.

Padre: Eso es verdad, pero igualmente él se comunica más que vos.

Hija: Callada, para variar, pensando. (Ahora resulta que soy una autista descarada)

2.22.2011

Vamos


Vamos que mis manos te llaman, invitándote a seguirme, invitándote a quedarte, quizás para siempre. Vamos que veo el sillón y escucho tu música que me colma.

Vamos que ya no existe el tiempo, vamos que ya nada existe. Cada paso que das siguiendo el camino que te marco desvanece mi mundo.

Vamos que te siento, que puedo agarrarte para que nunca me faltes. Vamos que tengo tu cintura y tus movimientos.

Vamos que alcanzo a oler tu piel mezclada con perfume, tu cuello, vamos que escucho tu respiración y tus palabras secretas en mi oído, vamos, que por fin volví a casa.

¿Quién?


Quién dijo, quién premedito que el río iba a tomar este camino. Que de tanto conocerlo se vuelve extraño, ajeno. Que la corriente se lleva perezosamente la libertad de los lazos ya desaparecidos, exiliados de nosotros, que como sedimento deja lugar a la incomprensión, a la intolerancia.

Quién no advirtió que lo que parecía infinito e inmedido de repente iba a desaparecer.

Pero es este río, el que hoy existe, el que hoy llega al mar sólo porque debe hacerlo.

El que después de la niñéz se separó por no tolerar trastos de el mismo.

El que después de correr verá los fantasmas de su otra parte fusionados y maduros en el mar.

Y verás a la simple inmensidad jugando como un niño.
Y sentirás la necesidad de seguirla, de volar, de mojarte en ella.
En la grandeza del agua con sabor a sal, en la infinidad.
En la infinidad.
De bailar, de subir, de bajar como el inocente sol de febrero, que duerme y que nace en un mismo lugar.


Hubo un día en el que sólo necesité un cigarrillo, para poder respirarte de nuevo.

Hubo un día en el que te vi caminar, te vi admirar el mundo con ojos inmensos, rebosantes de expectativas.

Hubo un día en el que te vi reír, como si nada pasara, como si los problemas no estuvieran tragándonos poco a poco.

Hubo un día en el cual escondiste tu tristeza atrás de un sonreír nervioso, atrás de un millón de palabras incorrectas.

Hubo un día, hubo muchos, en el que sostuve un poco de tu tiempo y lo guardé para siempre en ese lugar dónde habitan los sucesos más increíbles que existen en mi mundo.


Esto y digo esto porque es tan incierta mi cabeza que ni siquiera se si es algo tangible o si es pura imaginación.

Esto está, no sé con que pretexto, con que excusa, con que motivo, esta, el planteo de ese pasado intenso, como todo pasado que se mezcla con este presente que tengo en las manos y simplemente me traga. Me vuela, es así. Y empiezan las comparaciones pero por favor porque siempre la misma paranoia, la misma estupidez.

Si pudiera matar a mi curiosidad lo habría hecho ayer. Para no arrancar mis pelos hoy.

Para ni siquiera pensar, pero sí, amar es un sentir tan inmeso. Si pienso, pienso que no es lo que quisiera, que no soy lo que quisieras, lo que merecerías, pienso que no puedo darte ninguna reflexión, ninguna solución, no puedo enseñarte nada.

Ni siquiera puedo tocarte.

2.20.2011

"Yo no pienso volver a escribir"

Dame simplicidad, sólo dámela, no la censures ni la olvides, no la evites, no la obvies, sólo dámela.
Porque es eso y sólo eso.
Vivir y morir.
Que esto, que lo otro, que cuentas, que números, que papeles.
"Que el hombre es un animal político"
Que hay mucho más que eso.
Le digo, que pena que tus ojos estén cerrados.

2.09.2011


Decirle adiós al sueño de nuestras vidas, simplemente.
A aquellas ciudades que nos refugiaron, que nos enseñaron.
Simplemente, decir adiós.
A esto que nunca jamás va a volver pero que fué absolutamente nuestro.
El tiempo vuela y la vida, cuan magnífica es capaz de ser.
Y quién sabe cuándo vamos a volver a ver esta luna, este sol de invierno europeo, cuándo vamos a respirar este frío, sentir, sentir el nerviosismo de no saber que es lo que vamos a encontrar.
¿Cuándo?
¿Cuándo este momento va a volver a repetirse?
¿Cuándo vamos a tener nuestro anhelo más preciado en nuestras imperfectas manos?

¡Salud! Porque fué posible, porque a pesar de lo incierto que es el tiempo no creo que haya nada que no podamos conseguir.
Estamos acá todavía, juntos.
Creanme.

2.07.2011


Me cansé de varias cosas, eso es lo que pasa.

2.05.2011

Y se equivoca quién relaciona y compara tamaños y cantidades. Y quién iba a decir que la persona que en ese minúsculo cuerpo anida tuviera alas tan grandes, es por eso que lo digo, es por eso que me asombro. Quién iba a evitar maravillarse con tan estrambótica especie, que para redundar vale la pena decir y exclamar, cada vez que su boca se abre: pero que exageración mujer, vos de mujer, voz de habla.

Tres

Si yo un día ventoso de un febrero helado me sentara y escribiera, escribiera simplemente para contarte que hace poco más de tres meses conocí a alguien, a alguien que a pesar que llevo de la mano conmigo a dónde voy, extraño con mi ser.
Contarte que es una mujer y no te exaltes, que la polémica a veces es bella y más aún cuando se sabe que es un escalón que hay que subir para seguir riendo.
Contarte que ella además de ser la mujer perfecta tiene la capacidad de darle al mundo colores jamás imaginados.
Y es así, porque si yo algún día escribiera que cada vez que tomo un avión, un tren o un autobús la veo y la siento emocionada y sonriente, con ojos de asombro. Cada vez que camino, que admiro, que sonrío, que fumo, es porque conmigo la tengo, es porque de la mano vamos.
Y si una noche cualquiera sueño que vuelvo, sueño que llego con equipajes en mano y ahí la veo todavía esperando y ahí muero y la agarro fuerte para jamás volver a partir sin ella.
Y si te digo que es imposible dejar de admirarla, dejar de amarla, simplemente dejarla.
Y si te digo que esta en mi cabeza y en mi ser, que es la mujer de mi vida y que quiero acompañarla siempre.
Y si te digo que los días con ella son increíbles y que los días sin ella son insoportablemente vacíos.
Y si te digo que no puedo soportar estar lejos, que no puedo soportar su dolor.
Y si te digo que la amo, que le agradezco siempre, hasta el fin por invadirme de ella.
¿Y si te digo que es lo mejor que me pasó jamás?
¿Y si te digo que necesito tenerla cerca siempre?
¿Que lo único que quiero es una vida con ella?

2.01.2011




Es que no importa que buscaban yo sé que es lo que ellos ahí conocieron.



Quizás en algún momento de esta cuenta regresiva encuentre en mi lenguaje las palabras que yo creo necesarias y suficientes para describirla con precisión, sin más, sin menos.
Quizás así pueda contarles.
Quizás mi vocabulario o quizás la lengua misma delaten precariedad frente a ella.