6.13.2011


"Es que no hay a quién culpar, no hay necesidad, pero adentro los cuestionamientos quedan. Cuando falta la imprescindible contradicción que a mí por lo menos me hace, me destruye, me conforma, me rebalsa, esa problemática confusión que traen consigo las contraposiciones, las comparaciones. Que la paz que en vos genero no se compara con la adicción a la piel, con esa pura necesidad que en mí gracias a vos, a tu cuerpo, a tus manos, existe.

Quizás sea poesía y quizás no basta, quizás sea y no. Quizás no alcance darte eso, darte estabilidad y la seguridad de que las noches en las que tengo la posibilidad de compartir tu cama sueños horribles no van a perseguirte en lo más profundo. Quizás quiero que veas también la locura que inunda mi ser en el mero roce, en tu simple fragancia, en mi imperfecta incapacidad de poder ocupar ese lugar, de poder invocar la ceguedad del ir y venir necesario, el grito de las respiraciones. Es eso lo que perturba, lo que quisiera escuchar.

Que sientas como yo el desgarro más profundo y más bello, el llanto, la risa, la necesidad, la adicción, la locura, la miel, de vos en mí. Y si ese sentimiento realmente existe aunque sea un segundo, el mundo que conocía desaparece, porque es sólo sed eterna, la que invade, la que contra la preferencia de tranquilidad me mata horriblemente."

El tiempo se esfuma, poco a poco. Entra en mi, en nosotros, cuando los días ya no están. Cuando decimos, cuando venimos, cuando planeamos. El fin, el fin de la queja precisa, el fin de aquel magnifico tiempo libre para hacer cosas impensadas.

Los años que pasan, que se adentran, que se suman, ahí en nuestras espaldas. Bello, bello, pero qué bello.

Es esta vida en la que corremos cual sueño, esta vida de altos y de bajos.

Ay y esos futuros que no se saben, que ni se imaginan. Quién estará allá o acá, en ningún lado. Quién será eterno. Cuantos rumbos se desatan, cuántos factores tocan las puertas, los timbres, las campanas. Vienen por nosotros, ella viene a llevarnos, a incentivarnos a volar.

Y en esta instancia ya no depende de nadie. Cuánto misterio se esconde en esta nueva niebla, en este nuevo desorden de pensamientos, en este nuestro nuevo y glorioso miedo.

Tengo que decir que este lugar ya no es, sin, sin magia. Estas tardes de un invierno que se asoma, tardes sin sentido.

Y la cabeza, la cabeza mata, retuerce. Las sensaciones, la falta del calor perdido que habita finalmente en aquel otro lugar, dónde estas.

Y ya muero dónde vivo, muero en la distancia, en la ausencia de ese papel tuyo que es necesario. Pero es mejor cerrar los ojos, soñar que nada de esto pasó, soñar que nada de esto me carcomió la personalidad a lo largo de los años. Soñar que nunca me faltaste, que no sos el materialismo reencarnado, que me recordás como en los inicios en los que estuviste presente, que te interesa verdaderamente, que te percatás del desorden que habita entre nosotras. Es mejor así, ver quemar todas esas palabras que salieron de vos durante tanto tiempo, ver como se hunde la frialdad que entrenamos con tanta precisión. Ver las cosas en su lugar, por favor.

Tranquilidad es saberme tranquila que como creo y genero disturbios continuos, culpas que cargo, que como creo todo aquello puedo vivir la antítesis, muy dentro, muy dentro. Puedo pensarla, pensarte, integrar tu imagen a todos esos momentos en los que permaneciste ocupándote de cosas importantes mientras los años y las marcas pasaban y quedaban, construían, el miedo, el vacío. Maldita, maldita seas cabeza por no borrar, por no poder seguir.

No es hablar










Y no es hablar de una cama destendida, no es hablar de méritos o de reconocimiento. Es simplemente una perspectiva de marginalidad que en su ser tiene lineamientos necesarios e indispensables. Es como esto que, a pesar de las denigraciones, los complejos de inferioridades y la psicología patológica, en nosotros habita. Tal y como detalles que se dan por sabidos, tabúes, pelotudeces al fin que existen y flotan en una realidad que los alimenta, que los incentiva a vivir, a ser implacables, a ser pilares, y no, en realidad sabemos que son aquellas otras cosas las fundamentales.

Esa represión instalada en el desconocimiento, el mal uso de la información. Y son vueltas y vueltas, giros, maniobras. Para terminar preguntando al final, después de haber hablado de parámetros y de funciones que son la página principal del diario de nuestra vida personal, ¿a quién más que a mi le importa quién yace en mi cama?