2.22.2011


Hubo un día en el que sólo necesité un cigarrillo, para poder respirarte de nuevo.

Hubo un día en el que te vi caminar, te vi admirar el mundo con ojos inmensos, rebosantes de expectativas.

Hubo un día en el que te vi reír, como si nada pasara, como si los problemas no estuvieran tragándonos poco a poco.

Hubo un día en el cual escondiste tu tristeza atrás de un sonreír nervioso, atrás de un millón de palabras incorrectas.

Hubo un día, hubo muchos, en el que sostuve un poco de tu tiempo y lo guardé para siempre en ese lugar dónde habitan los sucesos más increíbles que existen en mi mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario