3.06.2011

A veces existen las épocas en las que uno pasa un lunes de marzo helado durmiendo en un auto, inserta en una charla de hombres que ríen, que confían, que hablan y hablan. A veces uno decide tomarse un minuto para brindar por un último primer día en un camino que marca para siempre.
A veces es una sóla y única vez, un solo último año, un solo respiro a causa de tantos recuerdos, tantas idas, tantas venidas. Un par de lágrimas que actúan de agradecimiento por lo que nos toca, porque nos haya tocado juntos y porque nunca termine aunque termine, porque el fin sea sólo el fin del camino que recorrimos tal cual lo conocemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario