4.07.2011

Hay cosas que suceden cuando uno no mira. Convengamos que la atención es algo delicado. Convengamos que el mundo es tan inmenso, es tan eterno para mirarlo con sólo dos simples ojos. Hay tiempos que se pasan, hay miedos que surgen de la oscuridad, hay miedos que nacen, hay locuras que imploran ser escuchadas. Hay vida. Hay vida en muchos afortunados.

Hay cosas que brotan, desde la tierra, desde su medio, ese medio profundo, ese medio desconocido, mientras uno se sienta con la intención de ser empapado por una buena canción.

Hay cosas que no se saben, que se ignoran, por el simple hecho de elegir no querer saber. Hay elecciones ciegas después, y quejas, ¡ay! Miles de quejas por esos que en su esencia preferían la mediocridad.

Hay voces, voces que asienten, voces que desentonan, voces que te consumen, palabras en realidad, que son huracanes que amenazan, que debilitan.

Hay opiniones, monólogos, hay expectativas, que se tiran, se desdibujan, se queman, se mueren, se entierran, se pisan.

Hay una persona que responde. Y por suerte en cualquier cartera, hay un cigarrillo.

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