Y es que soy precisamente lo contrario a la magnificencia, nada especial.
No soy espectacular y eso esta bien para mi.
Pero francamente y sin vuelta alguna me irrita lo perezoso de la suerte que no despierta.
Francamente soy, sin tanto.
Simplemente no soy nunca la primera y por eso la incertidumbre de no tener lugar, por lo menos aquí, donde alcanzo a ver, con imperfección y censuras.
Sin respuestas, siempre, sin preguntas, jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario