9.22.2010

Mate para tres

Acostumbrada a la pasión por las combinaciones errantes y sentada en la cama sin prestar una mínima atención a aquella maldita y traicionera TV, pensaba.
Y sabía que a pesar de cualquier fantasía incompetente lo quise y nunca nada pudo ir más allá, simplemente no estaba en nosotros ni escrito en ningún lugar, no estaba en nuestra esencia de filósofos reprimidos por el mundo.
Creo que los celos contenían algún misterio y quizás hasta alguna extraña razón.
Pero no dejaron de ser insignificante, porque siempre cuando tengamos que callar, cuando sea el momento, vamos a seguir siendo uno, como resultado de la fusión de tres elementos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario