12.01.2009

Ilusiones rutinarias

Le faltaba poco para llegar, el pueblo y el atardecer gris y apagado se encontraban con un aire constante, uniforme, al compás del comienzo de una llovizna la cual desprendía una atmósfera fría.
Eso no le molestaba, disfrutaba del espectáculo como si fuera la primera y ultima vez.
Mientras tanto con el frío llegaban recuerdos de finales tardíos y nostalgias de amores inconclusos.
La generalidad no hacia una excepción, a pesar del increíble clima, a pesar de su frustrante irreflexión.
De todas formas era de esperarse.
Con ojos cansados pensó, decirle adiós a ese rutinario día, con la confianza puesta en que el próximo amanecer seria mejor que el que estaba dejando atrás.
No se cansaba tampoco de esperar lo mismo en cada crepúsculo.

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