5.05.2010

Complejo de inferioridad

Es dichoso para cualquier personaje tener la valentía de admitir, en tiempos soberbios, que es menos que nada lo que se sabe. Y sentir un puro orgullo correr por el cuerpo.
Sin embargo, es de desafortunado confiar en la misma desconfianza, pero es cierto, no es tonto y desagrada. Carcome y entristece empezando por los rincones más olvidados. Silenciosa y discretamente.
Entre el gentilicio y de un día para otro, agobiado, se encuentra uno con la aceptación de que nunca va a ser suficiente. Se suele escuchar de boca de poetas realmente importantes que somos bestias insaciables, codiciosas. He aquí nosotros. Que en el inconsciente de esa infinita avidez pretendemos compañía eterna.
Y en la revelación el miedo se agrava, las supersticiones se hacen creer, se hacen sentir. Poco a poco, el pensamiento toma vida, se transforma pero nunca muere, preso de la inconsciencia que le dio vida.

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