De la mano de Platón descubrí mi mundo paralelo, donde todos mis moldes convivían.
Descubrí la oscuridad del invierno de mi cielo, y la tranquilidad de respirar el frió.
Descubrí que lo ideal es para mi, igual de importante que lo físico. Descubrí que podía permanecer en el que eligiera, sin depender de ningún tiempo.
Decidí copiar de a poco mi mundo físico en ideal, decidí tirar ilusiones pasadas ahí, mi basurero de sueños.
Y la sonrisa no la decidí ni la planee, la viví. Y de esta forma transforme mi mundo irreal en físico, sin darme cuenta.
Y me quede sentada esperando a que estos dos mundos reales, se encontraran y se fundieran en mi.
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