1: Callate de una vez.
2: ¿Que me calle? Harta estoy de que nada valga, de que todo cueste. De estar sentada acá, perdiendo tiempo, siendo consiente de la hermosa lluvia que cae afuera.
1: Es así, definitivamente, vivir cuesta. Pero ahora decime vos que sos la pregunta en persona, ¿porqué la plata se vá tan rápido?
2: Soy la pregunta en persona, no la respuesta. (Mirando con nerviosismo hacia afuera). Cada vez las gotas son más grandes, más ruidosas, el agua se acumula, cada vez hay menos luz.
1: Suele pasar cuando se nubla, miérda, quiero tantas cosas que voy a estar hasta el 2020 dando vueltas con esto.
2: Tenés que ser menos ambicioso. O tratar por lo menos. Llenarte con otro tipo de cosas, más puras.
¿Sabés? Siempre pensé que la lluvia limpiaba, que era una suerte de olvido inmediato. Traía consigo cambios radicales. Y todavía confío en eso.
1: No, para mi la lluvia es irritante, mojada, ideal para ir al cine, internarse en una sala, ver una película. Una buena película, Almodovar, un poco de cine independiente ¿porqué no? Pero no esas de ahora, hoy cualquiera puede producir una película y tener éxito, eso antes no era así, no debería ser así, de ninguna manera. Eso hablar también de la calidad de los expectadores, pero bueno gustos, son gustos. Merecen respeto, ¿no?
2: Sí, estoy de acuerdo, mi vida se basa en diversos clásicos. Me asustan los cambios que esta lluvia puede llegar a traer. Es tan poco el tiempo, son tan difíciles los cambios, los presiento, sí, los preveo, ahí están, como esperando para saltar, y la intriga me tiene presa.
1: Paró, por fin, no delires más, sigamos caminado dale, que se hace tarde para tomar el tren.
2: (Despertando de un aire pensativo) Si, sí, lo que se nos viene.
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