11.21.2009

เที่ยว บิน


Ella pretendía renunciar tercamente, huir como una histérica rebelde, vivir apasionada. Con un mundo que le brindaba una búsqueda ilimitada. Ella era incapaz de quedarse quieta, si algo deseaba más que sus pretensiones era la posibilidad de ser libre, entera y locamente libre.
Pero el amor la mantenía tristemente atada y era su decisión, que sus logros prevalecieran o arriesgarse a entrar ahí, donde reina el misterio, donde las dudas noquean.
Los motivos encontraban un irritable e inmutable equilibrio. La euforia reprimida se volvía insoportable y la homogeneidad en las razones que la arraigaban y la empujaban eran, cada segundo, más inaguantables.
La decisión estaba detenida y a la vez apostaba a las ataduras. Por alguna extraña razón, ella confiaba en que el momento llegara, cuando debiera, cuando el universo conspirara para darle fuerzas. Mientras tanto, la obligaba a tragarse la euforia, la histeria, la rebeldía y la pasión.

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