1.04.2011

Berlin


Siempre se guarda uno la nostalgia hacia una gran ciudad. Poco a poco asciende desde un centro muy profundo el anhelo hacia las oportunidades, sin excusas, sin excepciones.
Pero es en mi donde las películas trascienden, porque después de tanto preguntar no es cosa cotidiana. Fue ese momento en el que en medio de un viaje inmaduro, joven que bajo ningún concepto dejaba de ser jovial en el que recibiendo un año ajeno, recién parido pregunté con innumerables ansias a esa tropa, les pregunté con la esperanza de saber, que cómo eran las perspectivas de sus propias películas, de sus propios relatos, esos que a veces nacen y en silencio mueren, o aquellos que permutan ineludiblemente.
Y ellos con asombro revelaron la ausencia de ese tipo de magia. Fue en ese soplo en el que un par de lágrimas sin destino y sin razón rodaron por un costado de mi mejilla. Quizás sintiéndose ridículas o ilógicas, frente a esta nueva realidad que ante ellas se alzaba.
Nadie les daba a esas escenas irreales y desequilibradas la misma importancia. Mas que yo.
Y sin embargo continué volando y soñando, extravagantes instantes e improbables vidas.
Esas a las que nunca voy a dejar de buscar. Porque encontré el vigor necesario en medio de la polémica suerte de encontrarte a vos. La única persona con la magia necesaria para hacerme creer en absolutamente todo.

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