11.22.2010

Birds singin’ in the sycamore trees


Para su decimosexto año formando parte de esta generación, donde los matrimonios no eran su única esperanza y la mujer contaba con todo su reconocimiento y libertad, recibió varios legados destinados a enriquecer su precaria cultura. Por un lado contaba con la fuerza y la confianza de Austen, para reforzar y aguantar sus ideas de un futuro pleno. Por otro, tenia en su posesión un enorme portaequipajes para poder hacer de la exploración su vida, o el sustento de esta.
Había sobrellevado una semana dura, donde por poco la frustración no se había apoderado de ella. Tenía todo, se había dado cuenta, no había razón para no ser feliz.

Los pilares de ideales que, empezaban a desmoronarse, se reconstruyeron nuevamente con una fuerza inigualable. Ese día, todo estaba bien.
Dejo de sentirse presa de una sociedad ambiciosa, para verse como hacía tiempo, una esperanzada y pequeña revolucionaria. Sintió orgullo de sus pensamientos. Ellos se los habían dado.
Aficionada a soñar con construcciones antiguas, con cuartos pequeños, descuidados y revoltosos, en los que las épocas más exóticas del siglo veinte podían encontrarse y convivir equilibradamente. Donde la vida era película y la película vida. Ella volvía al juego del cual nunca se había retirado. Y era verdad, la ciudad la embargaba de ilusiones de futuros inciertos y preciados, la llenaba de locura.
Mil y una ideas de olvido momentáneo y fugaz. Mil y un caminos diferentes, hechos o destinados, caminos al fin.
Había llegado hasta acá, había ganado algunas amistades en el recorrido, había fundado sueños, había asegurado mundos e ideas.
Y eso eran, esos dieciséis años de un calendario típico, cada uno con cuatro estaciones, que hacían el paso del tiempo más escurridizo. Y esa era la vida, irreal e incomprensible, provocadora de una causa y consecuencia a cada paso.
Y ella flotaba ahí, en medio de deseos puros y dorados. Algunos se esfumaban. Otros prevalecían latentes y otros formaban parte de un pequeñísimo minuto, transformado en momento, en el cual una serie de factores había conspirado para hacerlo verdadero para los sentidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario