
Y es eso, lo idiota, lo incomprensible, lo irónico.
Y es eso, ese poder que teníamos, de calmar el llanto, de permitir al verano ocupar el lugar del invierno, en esa enorme ciudad. Por la que caminábamos, andábamos, fumábamos, nos comíamos el mundo.
Y es esa puta y ciega etiqueta, esa mentira de mierda, que nos pones, que nos das, sin excepciones.
Y es que caminamos juntas tanto, tanto tiempo.
Que es increíble, ser capaces de desconocernos.
Ser incapaces de volver a intentar, que no te importe, es tan pero tan cruel.
Es un vacío, insoportable. Es esa impotencia de no poder gritarte, de no poder sacudirte, para que entiendas, quienes somos. Para que sepas, que tenés una parte de nosotras.
Disculpa, discúlpame mil veces por ser imperfecta, por ser desastrosa, inmadura, disculpame por experimentar, por vivir.
Disculpame por no ser ejemplo, por no estar a tu altura.
¡Disculpame por no ser como alguien quiere la puta madre! ¡Disculpame amiga del alma, por llorar, porque hace tiempo que ya no estás, ni allá, ni acá, ni en ningún lado!
Disculpame por amarte todavía, con tus juicios y prejuicios con los que te llenás la boca y la cabeza. Con los que después confabulas y esparcís.
Disculpame por haber contenido el llanto cuando te vi temblar hoy. Disculpame porque duela tanto.
Muy bien Vale, te amo. Vos te zarpas escribiendo! Manu
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