Siempre tardo en amoldarme, siempre tardé, siempre quizás tarde.
Pienso que talvez nunca hubo partida, pienso que no hay nada más concreto que un paisaje teñido de blanco, que un par de medias mojadas, de narices frías.
No puedo tocar algo más sustancial e increíble que eso.
Pero sin embargo la poca concideración a las voces que en el idioma correcto gritaban mi nombre se va esfumando y las voces se van perdiendo.
Y me regalan esta realidad.
Y festejo la incomprensión, el frío y los buses. Festejo y vuelvo a festejar la aventura que hoy me toca.
Temiendo que siempre quizás sea tarde.
Pero cada dos segundos mi vida aparece, esté dónde esté, viva lo que viva.Cada dos segundos es necesario cerrar los ojos y compartirte la grandeza de cada uno de estos minutos congelados.
Cada dos segundos es inevitable no querer volver a sentirte y pensarte y pensarte.
Ver el mundo, imaginar lo que viene.
Creer en esto y en todo, creer que es posible y saber que es real.
Vuelo y veo, veo todo lo que quiero. Veo que todo eso es simplemente todo lo que tengo y vuelvo con el viento y cada segundo que pasa más los amo.
Siento nuestras historias más cerca mi amor y las guardo conmigo, las escondo por un rato y no las dejo escapar jamás.
Veo una habitación en una gran ciudad, siento la poesía que me trae, que me lleva a vos. Veo amaneceres, veo noches y ahí te encuentro en un mundo irreal de un sueño de tierras lejanas, pero perfecto.
Y no quiero regresar nunca. Quiero ser víctima de esa calidéz que todo lo embebe. Quiero quedarme presa de vos. De tu magia.
Y sueño, sueño con noches de vino, con días de música, con tardes de fotografía.
Sueño con esta película, con esta vida.
Que sin vos no es. Que sin esto no es.
Veo a una enana, con rulos y los ojos más hermosos del mundo. Eterna niña.
Veo vida, para siempre.
Quiero vida, para siempre.
Siempre con vos.
Gracias por dejarme ver, por hacerlo real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario